Cántate nuestra particular versión de la abeja maya:
En un país multimolón, pirámides a mogollón, y sacrificios por doquier, los mayas lo pasaban bien. Siempre jugaban al balón, con la cabeza de Ramón, y las pelotas de Javier, y no pagaban alquiler... Hasta que llegó la dichosa abeja maya, a picar los huevos de los mayas, ¡madre mia qué hinchazón!, esta es nuestra perdición. Gritaban desesperados todos los mayas, antes muertos que ponernos mallas, convocaron una reunión, y acordaron su extinción...
Chin pon.